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La potencia cultural de las aguas simbólicas de Ourense

Burga de Abaixo, la más famosa. FOTO: J.M.G.

 JESÚS MANUEL GARCÍA. Es Ourense ciudad que surgió en el entorno de unas aguas hirvientes, las actuales Burgas, que aparte de ser uno de los tres símbolos de la urbe, nos está diciendo que bajo el suelo de la capital auriense existe un monumento natural importantísimo como el acuífero termal que ocupa buena parte del subsuelo urbano. Los romanos supieron bien apreciar estas aguas que dan fama a Ourense entre todas las ciudades de España.

  Ni en Europa hay otra capital que posea la riqueza termal que la ciudad gallega esconde bajo sus pies y que es objeto de estudio apasionante para geólogos y arqueólogos. Como el conjunto termal de As Burgas es único en toda Galicia y dado que sus aguas están ligadas a la historia de la ciudad, ha sido declarado Bien de Interés Cultural, lo cual aconteció por el decreto 17/2007 del 8 de febrero. Y esa declaración de BIC califica As Burgas como sitio histórico. Y como tal recibe la máxima protección además de disponer de un perímetro o delimitación espacial que afecta a la zona comprendida entre el límite del centro histórico y el río Barbaña.

   As Burgas constan de dos fuentes, la Burga de Arriba y la Burga do Medio más una poza excavada en el suelo. La Burga de Arriba presenta unas proporciones simples, data de la segunda mitad del siglo XVII y en ella el agua termal mana por dos caños, a una temperatura de 65ºC con un caudal de unos 0,05 litros por segundo.

Burga de Arriba, la más sencilla. FOTO: J.M.G.
Burga de Arriba, la más sencilla. FOTO: J.M.G.

   La Burga do Medio es la más fotográfica, el icono de Ourense y consta de una fábrica neoclásica obra del arquitecto Trillo en el siglo XIX. Tiene dos caños separados por un florón del que también mana agua caliente. En esta fuente la temperatura del líquido elemento es de unos 68ºC con un caudal estimado de 9,3 litros por segundo.

   La mayor temperatura se alcanza en el pozo anejo, cuya temperatura es de 70ºC. Ese hueco cuadrado presenta una reja y una verja colocada con motivo de la visita del rey Alfonso XII. Y si esta es la Burga do Medio es porque tuvo que existir la Burga de Abaixo, hoy desaparecida al ser desmontada con motivo de las reformas del entorno, en los años ochenta del siglo XX. Aquella reforma dejó entre las dos burgas actuales un estanque termal dedicado a las ninfas.

   El profesor geólogo José Ramón Seara Valero recuerda que estas aguas tan calientes circulan por una antigua fosa tectónica que tanto al este como al oeste tiene fracturas limitadas por otras al norte y al sur. Paralelas a esas fracturas existen otras fallas. Todo ese grupo de fracturas permite que se infiltre el agua de la lluvia o de los cauces fluviales en el seno del Macizo de Ourense. Algunas de esas fallas permiten la circulación del agua a gran profundidad donde es calentada por un flujo terrestre a 30ºC por kilómetro. El agua puede alcanzar en esas profundidades hasta 120ºC, hablamos de cuatro kilómetros bajo nuestros pies. Y desde esas fracturas el agua es devuelta a la superficie. Se trata de un verdadero monumento natural que se manifiesta, en toda la depresión de Ourense, con más de veinte manantiales termales.

Chorros de agua hirviendo. FOTO: J.M.G.
Chorros de agua hirviendo en la Burga do Medio. FOTO: J.M.G.

   Queda descartada por los científicos la leyenda de la existencia de un volcán bajo la ciudad de As Burgas. Nada más lejos de la realidad. La excelencia de estas aguas no la descubrieron los romanos pues ya eran conocidas en época prerromana, cuando junto a las termas había un castro. A estas aguas salutíferas los indígenas rendían culto convirtiéndose el lugar en punto de encuentro, lugar de peregrinación. Hay documentos pétreos que confirman ese culto a las aguas termales ourensanas.

   El arqueólogo Celso Rodríguez Cao señala cómo en las recientes excavaciones en As Burgas fueron halladas estructuras que se corresponden con un antiguo establecimiento balneario asociado a exvotos en forma de moneda, camafeo, epigráficos… Se ha descubierto una piscina rectangular con bancadas y pavimento de losas de granito que pudo haberse construido hacia el siglo I de nuestra era y que en el siglo II cambió de funcionalidad, aspecto detectado en la reutilización de esa estructura y en la construcción de nuevos muros sobre una cimentación potente.

Detalle de la piscina termal del siglo I. FOTO: J.M.G.
Detalle de la piscina termal del siglo I. FOTO: J.M.G.

   Se sospecha que la piscina estuvo cubierta mediante una bóveda de ladrillo de medio cañón, material luego reaprovechado, señala Cao, con una finalidad de hypocaustum. Dicho edificio evidencia un proceso de romanización en la zona. Entre los exvotos epigráficos encontrados en As Burgas figuran aras votivas dedicadas al dios indígena Reve Anabaraego y otras que hoy se sabe pertenecen a este lugar.

Estructiras junto a la piscina romana. FOTO: J.M.G.
Estructiras junto a la piscina romana. FOTO: J.M.G.
Cartel que ayuda a leer y a entender la estratigrafía arqueológica para estudiar la evolución arqueológica de As Burgas y de Ourense. FOTO: J.M.G.
Cartel que ayuda a leer y a entender la estratigrafía arqueológica para estudiar la evolución arqueológica de As Burgas y de Ourense. En él se señala la piscina ritual romana del siglo I d.C.; el espacio porticado del edificio romano; la reforma de la piscina, los restos del hipocausto del siglo II de nuestra era; el camino de cantos medieval y la reconstrucción de la estratigrafía arqueológica. FOTO: J.M.G.

    Entre esas aras hay una curiosa, hallada en 1802, en la que se hace referencia al culto a estas aguas. En ella puede leerse: “Calpurnia Abana Aeboso cumplió gustosa el voto que había hecho inspirada en un sueño, a las Ninfas de las aguas”. En las últimas excavaciones apareció un camafeo de pasta vítrea que muestra una escena de baño representando a la Venus Afrodita preparándose para darse un baño. Cao indica que la cronología de estas piezas puede establecerse entre los siglos I al III de nuestra era. El uso del microscopio binocular y de la luz de fibra óptica con la combinación de la informática permitieron el reconocimiento de determinados procesos de fabricación de esta interesante pieza. También se emplea dicha técnica para hacer la reconstrucción virtual de este Camafeo de As Burgas, con animación y modelado 3D que permiten recrear su fabricación a través de la combinación de imagen de síntesis y material fotográfico. Sobre este pieza véase la ficha Camafeo de As Burgas o de la Casa dos Fornos

Diseño del camafeo de pasta vítrea, con una escena de baño. FOTO: J.M.G.
Diseño del camafeo de pasta vítrea, con una escena de baño. FOTO: J.M.G.
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Talla en azabache representando a un peregrino medieval. FOTO: J.M.G.

   En la Edad Media el agua de As Burgas siguió siendo utilizada por los lugareños, pues hay indicios de la existencia de un balneario para hombres y mujeres. Y en esa época, estas aguas termales fueron también un atractivo para el descanso de los peregrinos que a Compostela iban desde Portugal, siguiendo la ruta de la Raínha Santa. Entre los objetos hallados figura una pequeña talla de un peregrino jacobeo en azabache.

   En las excavaciones que bajo la dirección de Orero Grandal se llevaron a cabo en el patio del cercano colegio de las Josefinas, se hallaron restos de estructuras romanas que se corresponderían con un centro termal a ubicar entre los siglos II y IV de nuestra era.

   Otras acciones arqueológicas llevadas a cabo por C. Rodríguez pusieron de manifiesto estructuras relacionadas con un hábitat que se iría desplazando hacia el sur, entre los siglos I y V de nuestra era.

   Según Celso Rodríguez Cao, la zona termal de As Burgas puede convertirse en un lugar de referencia en la arqueología de la Península Ibérica puesto que junto al enclave termal de Fortuna, en Murcia, sería el único punto de aguas mineromedicinales en España con evidencias de haber sido explotado por los romanos y que, cuando se sigan realizando nuevas excavaciones y estudios, podrá desvelar mucho más acerca de la historia de la ciudad de Ourense.

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Placa con la composición química del agua de As Burgas. FOTO: J.M.G.
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Placa con referencias históricas y datos de caudal y temperatura. FOTO: J.M.G.

   El agua de As Burgas llamó la atención de numerosos viajeros y escritores que a lo largo de la historia por aquí pasaron. Entre ellos, el Licenciado Molina, en el siglo XVI; el peregrino y monje italiano Giacomo Antonio Naia, en el siglo XVIII; el padre Flórez, en la misma centuria, entre otros muchos. Sobre estas augas quentes escribieron, entre otros, Otero Pedrayo, Vicente Risco, Fermín Bouza Brey o Valentín Lamas Carbajal. Este tesoro termal que esconde la ciudad presenta un recurso energético endógeno de primer nivel, como atestiguan los geólogos Pedro Araújo, José Ángel Cid e Isabel Delgado.

   Al lado de las míticas fuentes termales existe un pequeño centro de interpretación para ayudar al visitante a entender la historia de estas termas y ver réplicas de las distintas aras que aluden a un mundo de agua, dioses y ciudad. La decoración de las paredes y techos de las salas de dicho centro aluden al recorrido que las aguas hacen por las fallas subterráneas durante años y hasta siglos, mientras no alcanzan de nuevo el exterior. Una ciudad que siente el orgullo de su riqueza natural y cultural para contagiar con ella a quienes se decidan a descubrir su alma.

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