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Una ventana al interior de la mítica Residencia de Estudiantes

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Cuadros, raqueta, flexo, lámpara, una cama-sofá con tapiz y cojines, la llave de la luz, una mesa con juego de te, otra con libros; y junto a la ventana, la mesa. FOTO: J. M. G.

JESÚS MANUEL GARCÍA. En uno de los pabellones gemelos de la legendaria Residencia de Estudiantes, en Madrid, hay una ventana muy curiosa. Aparentemente es como las del resto de estos inmuebles donde se hospedan los investigadores. Sin embargo es una ventana muy especial porque está convertida en escaparate. Es la ventana de una habitación de época, de los años veinte y treinta del siglo pasado. Cual diaporama, pero en este caso realidad, observamos una habtación clásica de estudiantes que bien pudieron utilizar, entre otros, Federico García Lorca, Salvador Dalí o Buñuel. Es parte del escenario en el que se movieron, rieron, leyeron, conversaron y compartieron horas felices llenas de creatividad. Tan singular mirador interior es discreto desde los pasillos del jardín, pero tan pronto como se descubre resulta agradable, evocador por traernos unos minutos de recuerdo de una edad de plata de la cultura española en el primer tercio del XX.

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El flexo ilumina la mesa de estudio, en la que se combinan libros, pisapapeles, cenicero, documentos y las tazas de té. FOTO: J. M. G.

Hoy la residencia continúa acogiendo a investigadores varios que trabajan en cualquiera de las muchas dependencias de aquella especie de ciudad universitaria que es el actual Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, al lado de la calle Serrano. Al fondo de este complejo están los históricos pabellones de ladrillo y aire regionalista, quizás más evidente en el pabellón Transatlántico, en el que se encuentra la sala de exposiciones, la tienda y el centro de documentación. Antiguamente acogía los laboratorios que le dieron prestigio. Le llamaban de esa manera porque tenía una barandilla que recordaba a la de los grandes navíos. En este pabellón, quizás el más fotografiado de la Residencia, tuvo su sede la Sociedad Europea de Física. Una placa recuerda la gran influencia que la Residencia de Estudiantes tuvo en la vida científica de España desde su creación en 1910 hasta 1936, período considerado como la edad de plata de la ciencia española.

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Fachada principal del Pabellón Transatlántico, donde se ubicaban los laboratorios que dieron prestigio al centro en el primer tercio del siglo XX. FOTO: J. M. G.

Bajo el apoyo del doctor Blas Cabrera, que era director del vecino Laboratorio de Investigaciones Físicas, la Residencia de Estudiantes atrajo a numerosos científicos del momento, entre ellos estaban Albert Einstein, Marie Curie, Arthur Eddington, Maurice de Broglie y Paul Scherrer. Como se ve, desde estos muros se contribuyó poderosamente al avance de la Física moderna en España.

Son pabellones aireados y luminosos, responden al estilo neomudéjar y tienen una gran funcionalidad. Juan Ramón Jiménez participó en el diseño de los jardines. La Residencia tenía austero interior y los dormitorios recordaban a los de los monasterios. Por las noches no se podía hacer el menor ruido para favorecer la concentración de los estudiantes. La frivolidad no tenía cabida en este lugar. El logotipo de la Residencia era y sigue siendo un medallón inspirado en la cabeza de la escultura griega titulada El atleta rubio, de la Atenas del siglo V antes de Cristo.

Revista de la residencia, con todos los números que forman su colección. FOTO: J. M. G.
Revista de la residencia, con todos los números que forman su colección. FOTO: J. M. G.

El influjo británico en este lugar quedaba de manifiesto también en el importante consumo de té en las habitaciones. El alcohol estaba prohibido y no se servía vino en las comidas. La Residencia carecía de capilla, y no se hablaba de las creencias de cada uno. Cuando quedó completa la <residencia con sus edificios, podía acoger hasta 150 estudiantes.

Uno de los pabellones gemelos en cuya planta baja se halla la habitación musealizada. FOTO: J. M. G.
Uno de los pabellones gemelos en cuya planta baja se halla la habitación musealizada. FOTO: J. M. G.

La Residencia de Estudiantes, que fue creada por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, reflejaba muy bien el ideario institucionista que le era propio, tanto ne su sección masculina como femenina. El conjunto residencial es un muy particular organismo universitario que pretendía englobar la vida entera del estudiante, dándole una formación completa con tiempo para el desarrollo intelectual y para trabajar y desarrollar los valores físicos, sociales y morales.

Mirar hacia el interior a través de esta ventana nos permite ahondar, recordar y disfrutar con los días, con los ahos allí vividos por grandes personajes de las ciencias y de las letras españolas. FOTO: J.M.G.
Mirar hacia el interior a través de esta ventana nos permite ahondar, recordar y disfrutar con los días, con los años allí vividos por grandes personajes de las ciencias y de las letras españolas. FOTO: J.M.G.

Era el escenario de una educación humanista y liberal, en la que convergían las letras, las ciencias y la técnica. En la Residencia no había hueco para la disciplina de la época sino para estimular el ambiente, familiar e intelectual, en el que era fundamental el ejemplo contagioso de las grandes figuras de la cultura del momento que por allí pasaron. Vivir en la Residencia de estudiantes era lo más parecido, con su sistema colegial, corporativo y tutorial, al modelo universitario inglés.

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