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Sin respuesta al caso del gusano en la sopa de una paciente en el HAC ya fallecida

 

La mujer interpuso una reclamación pero el hospital no le dio una explicación

El gusano, en la cuchara. FOTO: Cedida.
El gusano, en la cuchara de la cena que el pasado otoño le tocó a la señora. FOTO: Cedida.

JESÚS MANUEL GARCÍA. ¿Recuerdan el caso del paciente que en su cena en la habitación que ocupaba en el hospital Álvaro Cunqueiro encontró en la sopa un gusano? Fue una de las historias que colmaron el vaso de las deficiencias registradas en el servicio de comidas hospitalario. Esa ciudadana ya no está entre nosotros. Tras aquella fatídica cena, en octubre del 2015, dejó en su día puesta una reclamación y aún es hoy la fecha en que no ha obtenido respuesta.

Durante su estancia en el hospital, por lo que dejó escrito en la hoja de reclamación, la paciente no lo pudo pasar bien en el aspecto alimenticio. En su denuncia dice que desde que había ingresado en el hospital de Beade “he venido sufriendo una serie de incidencias en lo que se refiere a mi alimentación, ya que no está adaptada a mi historial clínico”.  Esta paciente tenía problemas en el aparato digestivo. “Considero que esta situación va en detrimento de mi recuperación y me obliga a seleccionar yo misma qué comida puedo y no puedo comer, labor que entiendo debería realizar un médico dietista, adaptada a mi estado”, exponía la mujer, ya fallecida. Le hizo saber a los responsables del hospital que en “múltiples ocasiones debo dejar la comida en el plato” dando como razones: “exceso de condimentos, comida fría, plato lleno de agua, incompatibilidad con mis problemas digestivos, etc.” La autora de la reclamanción decía que ante esto, debía alimentarse “con productos proporcionados por mis familiares”.

Se quejaba de que toda esta situación que vivió en el HAC llegó a su “punto insoportable en la cena de ayer, cuando en la sopa venía un gusano”. La paciente escribió en su queja que entiende que esta situación “roza la legalidad” y hacía saber al gerente y a su equipo que “no existe la suficiente cantidad de dietas para los distintos problemas de los pacientes ni existe la opción de seleccionar entre varios platos en cada dieta, lo que dificulta todavía más la adaptación de dichas dietas”. La queja de esta pontevedresa data del 7 de octubre del 2015. A ella ya no le hace falta la explicación, pero sí a sus familiares. El servicio de cocina está privatizado en este hospital vigués y ha sido objeto de numerosas protestas por la deficiente calidad y presentación de menús. Incluso a algún paciente le llegaron a servir en la merienda un yogur caliente.

Publicado elSanidadVigo

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