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En la casa natal de Miguel de Cervantes en Alcalá

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La casa museo se articula alrededor de un patio central cuyo primer corredor se apoya sobre ocho columnas de piedra con capiteles corintios que pertenecieron al viejo palacio Arzobispal. FOTO: J.M.G.

 JESÚS MANUEL GARCÍA. Visitamos hoy la casa natal de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares, a pesar de las varias teorías que sostienen lo contrario. Visitamos un museo de la Comunidad de Madrid ubicado junto a la Calle Mayor. En esa casa se informa que nació el genial escritor, en el año 1547. Fue bautizado el 9 de octubre en la desaparecida iglesia de Santa María la Mayor. Su padre era Rodrigo de Cervantes, casado con Leonor de Cortinas. Él ejercía como cirujano sangrador en una sala de la planta baja de la casa. de la infancia de Cervantes apenas hay datos así como de sus años adolescentes. Viajó por España, estuvo en Roma donde trabajó para el cardenal Acquaviva y con su hermano Rodrigo participó en la Batalla de Lepanto, en la que resultó herido grave en el pecho y en un brazo, el izquierdo. Cuando en 1575 regresó en barco a España, fue apresado por los piratas que lo retuvieron en Argel durante un lustro. Fueron los frailes trinitarios quienes pagaron el rescate que permitió a Cervantes regresar a casa. En 1585 publicó su primera novela, La Galatea. A Cervantes le interesó el género teatral y escribió varias comedias que fueron representadas con éxito en Madrid. Cuando contaba 37 años, conoció a Ana Franca de Rojas, con la que tuvo una hija, Isabel de Saavedra. Luego casaría con Catalina de Palacios Salazar, que era natural de Esquivias.

   Miguel de Cervantes alcanzó la fama en 1605 cuando publicó la primera parte de su monumental obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El autor vivía en Valladolid trasladándose al año siguiente a Madrid instalándose en el Barrio de las Letras siendo vecino de los grandes autores del Siglo de Oro español. En aquella ubicación escribiría en 1613 las Novelas ejemplares; al año siguiente, el Viaje del Parnaso y en 1615, la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Su última obra, publicada como póstuma, es Los trabajos de Persiles y Sigismunda, que vio la luz en 1617 habiendo fallecido su autor el 22 de abril de 1616.

   Visitar su casa natal es una acción no exenta de cierta emoción. Se da este edificio como casa natal gracias a Luis Astrana Marín, autor de Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra en 1948. Ahí dio a conocer este emplazamiento alcalaíno como casa natal del genial escritor. El edificio fue abierto como casa museo en 1956 y desde entonces sufrió varias reformas aunque conserva partes originales. Al entrar vemos cómo sería una casa castellana de una familia acomodada de los siglos XVI y XVII. El edificio está al lado del Hospital de Antezana, donde trabajaría su padre, Rodrigo de Cervantes. Antiguamente a la casa se entraba por la calle Imagen pero ahora se accede por la Calle Mayor.

Sala para recibir a las visitas, con sillones de madera con brazos al estilo frailuno y en el centro, un gran brasero. Las paredes se cubren con colgaduras. FOTO: J.M.G.
Sala para recibir a las visitas, con sillones de madera con brazos al estilo frailuno y en el centro, un gran brasero. Las paredes se cubren con colgaduras. FOTO: J.M.G.

    La planta baja se articula alrededor de un patio interior en el que hay un pozo de piedra original para el abastecimiento de la casa. La galería inferior se apoya sobre ocho columnas dotadas de capiteles corintios que fueron traídos del cercano Palacio Arzobispal, hoy sede del Obispado de Alcalá de Henares. Lo de arzobispal se debe a que hasta el siglo XIX los arzobispos de Toledo disponían de palacio en la ciudad complutense. La parte alta de la galería o corredor se apoya sobre pilares de madera mediante zapatas y una balaustrada de madera.

   Cuando se entraba siglos atrás en esta casa, los visitantes podían sentarse en sillas de brazos colocadas en torno al brasero mientras en las paredes se colocaban colgaduras para mitigar el frío. Hay una estancia que recrea la botica del padre de Miguel de Cervantes, donde se pueden ver instrumentos quirúrgicos, un sillón articulado para elevar las piernas, alambiques, libros de medicina. En los muros fueron hallados restos originales de pintura al temple, lo que demuestra que este edificio estaba construido en la época de esas pinturas, es decir, en el siglo XVI.

Vista de la sala de la botica, con el sillón que nos recuerda al de Felipe II para su gota. Ahí trabajaría Rodrigo de Cervantes, padre del escritor universal. FOTO: J.M.G.
Vista de la sala de la botica, con el sillón que nos recuerda al de Felipe II para su gota. Ahí trabajaría Rodrigo de Cervantes, padre del escritor universal. FOTO: J.M.G.

   De la botica pasamos al comedor, donde se ve un paño de azulejos que nos recuerdan a los de El Escorial. Hay vajillas de cerámica de las localidades toledanas de Talavera y Puente del Arzobispo, loza de Manises, Valencia así como piezas procedentes de Villafeliche, en Zaragoza. Hay una gran mesa castellana decorada con un centro de frutas y que con los juegos de luz presenta un aspecto singular.

Deliciosa vista del comedor de la casa, con los azulejos al estilo escurialense. FOTO: J.M.G.
Deliciosa vista del comedor de la casa, con los azulejos al estilo escurialense. FOTO: J.M.G.

   Al lado está la cocina, espacio reducido que tiene una chimenea. Ha sido ambientada con especias de la cocina mediterránea e islámica y con diversos utensilios entre los que hay tinajas de barro para el agua del pozo o para guardar el aceite con el que cocinaban o iluminaban la casa por la noche.

El encanto del reducido espacio de la cocina de los Cervantes. FOTO: J.M.G.
El encanto del reducido espacio de la cocina de los Cervantes. FOTO: J.M.G.

   Terminamos de ver la planta baja conociendo una sala llena de encanto, la del estrado de las damas. Un espacio donde hay un estrado sobre el que las mujeres se sentaban sobre cojines para leer, tocar instrumentos, coser, conversar o rezar. En el pavimento de la habitación y sobre la plataforma o estrado hay alfombras, esteras y un gran brasero. Y en las paredes, colgaduras para hacer más cálida la estancia en los meses invernales.

Detalle de la sala del estrado, donde las mujeres se reunían para charlar, coser, rezar, leer o tocar instrumentos. FOTO: J.M.G.
Detalle de la sala del estrado, donde las mujeres se reunían para charlar, coser, rezar, leer o tocar instrumentos. FOTO: J.M.G.
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Uno de los capiteles corintios procedentes del antiguo palacio Arzobispal. FOTO: J.M.G.
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Otro capitel de los ocho que sostienen el primer corredor del inmueble. FOTO: J.M.G.

  Subimos ahora a la planta primera en la que hay una sala dedicada a El Retablo de Maese Pedro, donde vemos marionetas que representan a los personajes de este pasaje de la segunda parte del Quijote. Es un homenaje a la pasión que Cervantes tenía por el teatro de títeres. Esos personajes se muestran con varios decorados dignos de ver. Pasamos ahora a ver la alcoba de caballero, para el jefe de la casa, que en este caso era el miembro más viejo de la familia, el abuelo de Miguel de Cervantes, Juan de Cervantes, a quien había pertenecido el inmueble. Allí podemos observar escritorios, papeles, braseros, baúles y un retrato del escritor.

En el sótano de la casa está la bodega, destinada a sala de proyección de un vídeo que recorre la vida de Miguel de Cervantes. FOTO: J.M.G.
En el sótano de la casa está la bodega, destinada a sala de proyección de un vídeo que recorre la vida de Miguel de Cervantes. FOTO: J.M.G.

   Las mujeres y los niños de la casa tenían su propia habitación, un espacio que disponía de aseo y tocador, alcoba de mujeres y niños y el llamado estrado del cariño, donde colocaron la cuna que alude al nacimiento de Miguel de Cervantes. En esta planta hay dos salas culturales que hoy están ocupadas por la exposición Miguel en Cervantes. El Retablo de las Maravillas, que terminará el 14 de febrero y cuyos autores son dos de los mejores dibujantes de España, en este caso ambos gallegos, Miguelanxo Prado y David Rubín. El objetivo es acercar al público juvenil la figura de Miguel de Cervantes, ahora que en este año de 2016 se cumplen los 500 años de su nacimiento. Este museo cervantino guarda más de doscientas ediciones de la producción literaria del escritor así como la llamada edición pirata del Quijote que se publicó en Lisboa en 1605 de forma ilegal.

Acceso a la capilla donde se conserva la pila bautismal de Miguel de Cervantes. FOTO: J.M.G.
Acceso a la capilla donde se conserva la pila bautismal de Miguel de Cervantes. FOTO: J.M.G.

   Al final de la Calle Mayor se halla la Plaza de Cervantes, centro del núcleo histórico de esta ciudad que es Patrimonio de la Humanidad. Allí está la capilla que fue de la iglesia de Santa María la Mayor, donde bautizaron a Cervantes. Hablamos de la capilla del oidor, a la que se accede por un pórtico monumental que tiene una reja del XVI y luce un arco mudéjar espectacular realmente. En el centro de esta capilla se ve la pila bautismal, restaurada y en uno de los muros, la partida de bautismo de Miguel de Cervantes: en domingo nueve días del mes de octubre año del Señor, de mil e quinientos e cuarente e siete años, fue baptizado Miguel, hijo de Rodrigo de Cervantes e su mujer doña Leonor… 

Otra perspectiva de la singular capilla, con las partidas de bautismo mostradas en sus muros. FOTOS: J.M.G.
Otra perspectiva de la singular capilla, con las partidas de bautismo mostradas en sus muros. FOTOS: J.M.G.

   Se trata de un documento facsímil pues el original solamente se expone cada 9 de octubre, fecha histórica del bautismo del universal escritor. También se ven los facsímiles de los bautismos de cuatro de sus hermanos. También se muestra un árbol genealógico de Cervantes. Es parte de la rica historia de Alcalá y de los personajes tan famosos que en ella nacieron  o actuaron a lo largo de los siglos.

Publicado elAlcalá de HenaresArquitecturaHistoriaMadridPatrimonio

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