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La catedral que vino por el Guadalquivir

De este espacio salieron hace siglos los bloques que conformarían la catedral más grande de España, transportados en barcas por le Guadalquivir. FOTO: J.M.G.

    De este espacio salieron hace siglos los bloques que conformarían la catedral más grande de España, transportados en barcas por el Guadalquivir. FOTO: J.M.G.

JESÚS MANUEL GARCÍA. Vamos a conocer las canteras de la Catedral de Sevilla, situadas en El Puerto de Santa María. Cuando se decidió edificar la gran sede hispalense hace algo más de medio millar de años, se prefería disponer de una piedra que pudiese ser trabajada con facilidad y que a la vez fuese resistente a las enormes presiones del futuro enorme edificio. Así escogieron las canteras de El Puerto de Santa María, que forma parte de los yacimientos de la Sierra de San Cristóbal. Ello suponía una serie de ventajas, como indica Juan Clemente Rodríguez Estévez, (gran estudioso de la cantería catedralicia),  tales como la estabilidad de tener suministro de piedra en abundancia y para mucho tiempo; comodidad porque el cabildo mantenía buenas relaciones con aquella zona y seguridad porque dicha zona estaba a salvo de la piratería. La catedral sevillana gótica se levantó con piedra portuense, de gran calidad. Y eso costaba muchísimo esfuerzo económico de modo que el ritmo de las obras iba en consonancia con la disponibildad de dinero. Por eso urgía hacerse con materiales y servicios a buen precio para acabar cuanto antes las obras.

El cantero sacador entregaba las piezas al carretero con una lista de todas y cada una. FOTO: J.M.G.
El cantero sacador entregaba las piezas al carretero con una lista de todas y cada una. FOTO: J.M.G.

Habitualmente en las canteras extraían la piedra los canteros portuenses, sin embargo la catedral hispalense envió a sus propios obreros para controlar el material y en otras ocasiones, si se trataba de conseguir grandes cantidades de piedra, se enviaban representantes de mayor nivel.

La Catedral de Sevilla está construida con piedra de las canteras de El Puerto de Santa María. FOTO: J.M.G.
La Catedral de Sevilla está construida con piedra de las canteras de El Puerto de Santa María. FOTO: J.M.G.

El maestro mayor delegaba el control técnico en el aparejador y así, desde el siglo XV aparece en los documentos manejados por Rodríguez Estévez el aparejador yendo a la cantera de El Puerto. En el siglo XVI, en su primera mitad, se han detectado al menos más de quince viajes a las canteras. Que los aparejadores estuviesen metidos en estas lides no apartaba de escena a los maestros mayores, que también se desplazaron a varias zonas, como vio el investigador en su delicioso trabajo. Poco a poco los maestros de obra protagonizaron esas visitas a las canteras, como puede verse en la documentación. Visitas en las que solía acompañar al aparejador o al maestro de obra un miembro del cabildo, para controlar económicamente la actividad. Si no podía ir el canónigo, se le encargaba esa labor al vicario.

Aquellas bloques portuenses ayudaron a levantar este gigantesco edificio gótico. FOTO: J.M.G.
Aquellos bloques portuenses ayudaron a levantar este gigantesco edificio gótico. FOTO: J.M.G.

En las canteras de El Puerto de Santa María, cuando el cantero que sacaba la piedra remataba su labor, los bloques se cargaban en carretas. El transportista recibía un documento en el que figuraban todas las piezas cargadas, lista que llegaba a los contadores de la obra mediante el barquero, que se encargaba de llevar la piedra por el río Guadalquivir hasta Sevilla. El barquero cobraba su trabajo una vez comprobado que el material que portaba coincidía con la lista entregada en la cantera. La Catedral fue una referencia con su cantería en la ciudad y así otras instituciones como el Ayuntamiento utilizaron los mismos canales que la sede arzobispal para levantar sus edificios.

La Magna Hispalensis permanece más de 500 años después de su remate colocando su piedra postrera. FOTO: J.M.G.
La Magna Hispalensis permanece más de 500 años después de su remate colocando su piedra postrera. FOTO: J.M.G.

   Pero la Catedral surtió de materiales a otras instituciones. Se trataba de piezas en buenas condiciones. Si estaban defectuosas, se sacaban a subasta. Nos dice Rodríguez Estévez que el 18 de enero de 1537 el barquero Martínez Patilla llegaba al muelle catedralicio en el que descargó 41 claves para la bóveda de la nueva sacristía de los Cálices. Las piedras llegadas a la ciudad se almacenaban y se dejaban sin usar durante algunos meses porque era menester que perdiese su humedad y endurecerse al contacto con el aire. Eran bloques blandos que deberían ser alzados para culminar la bóveda cuando pasasen los meses de invierno.

 

Referencia:

RODRÍGUEZ ESTÉVEZ, J. C. : Los canteros de la Catedral de Sevilla. Del Gótico al Renacimiento, Sevilla, Diputación de Sevilla, 1998.

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