Ir al contenido

Ecos del Metro de Madrid en O Porriño

Fachada que en Madrid daba al sur, para la salida de los ascensores. FOTO: J.M.G.
Fachada que en Madrid daba al sur, para la salida de los ascensores. FOTO: J.M.G.

JESÚS MANUEL GARCIA. En O Porriño se conserva la estructura de piedra del antiguo templete de la estación de metro de la Red de San Luis en Madrid, que no era otra que la de Gran Vía. El autor fue el arquitecto porriñés, Antonio Palacios Ramilo (O Porriño, 1876-El Plantío-Madrid, 1945). El templete estaba situado en la isleta de la Red de San Luis, al final de la calle Montera, en su unión con la Gran Vía. Palacios diseñó en 1918 y 1919 el proyecto de esta pequeña construcción que permitía descender en ascensor a los andenes de la línea 1 del metro, que se inauguraría en 1919. Conviene recordar que Antonio Palacios diseñó varias estaciones con sus andenes, vestíbulos y accesos varios. Su colega Otamendi se encargó de otros aspectos más técnicos.

Detalles laterales de la estructura. FOTO: J.M.G.
Detalles laterales de la estructura. FOTO: J.M.G.

IMG_1917

   Palacios también había diseñado otro templete para la estación de Sol, utilizando el cristal, una marquesina volada y dos casquetes sobre esta. De los dos el más monumental era el de Gran Vía, En su fachada sur lucía el arco que hoy vemos en O Porriño, es decir, un arco acanalado, rematado con bolas que estaba coronado con un cartel también de piedra flanqueado por dos leones. En dicho cartel se leía la palabra METRO. A ese arco daba la salida de los ascensores. Al norte, mirando hacia la Gran Vía, daba una marquesina volada, de hierro y cristal que sobresalía de modo notable. Por ahí se bajaba a la estación. Esta obra hecha en granito de O Porriño, de las canteras de Atios, fue desmontada por el Ayuntamiento de Madrid en los años sesenta del siglo XX. Sin darle mayor valor, cedió las piedras al Concello de O Porriño, que montó la estructura de granito en un espacio verde junto a la puerta del cementerio de la villa. Y allí permanece. El esqueleto de un inmueble metropolitano sumido en el silencio y en la inactividad. A veces se confunde con la entrada al camposanto, si se ve de lejos. Lo cubren unas vigas de madera sin más tejado que el vacío. Recuerdos de prisas, trajines urbanos, olor eléctrico y zumbidos subterráneos de los trenes que surcaban y surcan las profundidades de Madrid.

Fachada norte, de acceso a los elevadores en la Red de San Luis. FOTO: Archivo Metro de Madrid.
Fachada norte, de acceso a los elevadores en la Red de San Luis. FOTO: Archivo Metro de Madrid.

      A Francisco Umbral este templete madrileño le parecía muy neoyorquino y dice: “En torno a aquella ermita laica y cuadrada […] había siempre mucha gente […]. Por unos céntimos de tomaban los grandes ascensores que subían y bajaban la inmensa fosa, hasta los pasillos y las vías”. Bordeando el hueco de los elevadores discurría una escalera.

Acceso a la estación de Gran Vía, según Antonio Palacios, 1918 en Miguel de Otamendi: Las bras del metropolitano Alfonso XIII. estado de los trabajos en mayo de 1918, Madrid, Imprenta de Ramona Velasco, 1918.
Acceso a la estación de Gran Vía, según Antonio Palacios, 1918 en Miguel de Otamendi: Las bras del metropolitano Alfonso XIII. Estado de los trabajos en mayo de 1918, Madrid, Imprenta de Ramona Velasco, 1918.

   El arquitecto vigués Xosé Bar Boo llegó, no hace muchos años, a diseñar un proyecto con el objetivo de construir en este templete unas plantas subterráneas y convertir dicha estructura en un centro para guardar toda la documentación, proyectos, planos, bibliografía sobre Antonio Palacios. Hacer allí un pequeño centro de estudio de ta importante arquitecto, considerado como el constructor de Madrid. No se llegó a realizar aquella iniciativa cultural y así hoy el templete funciona como una escultura más en cualquier villa. No le favorece el estar apartado del centro de la localidad natal de su autor. Es un inmueble totalmente descontextualizado.

Vista interior del hueco de los ascensores. FOTO: Archivo Metro de Madrid
Vista interior del hueco de los ascensores. FOTO: Archivo Metro de Madrid

   Madrid no lo supo valorar y lo entregó a O Porriño. Pasados los años Madrid quiso recuperarlo cambiándoselo al concello pontevedrés por una réplica exacta. Ciertamente estas piedras originales deberían permanecer en Madrid, asociadas al Metro, en s¡un museo o e un sitio digno, ahora que han recuperado otros elementos históricos de aquella importante red de ferrocarril subterráneo. la estructura de piedra tiene bloques mal colocados, como demuestran los enganches de las estructuras de hierro. Al montarlo voltearon algunas piedras. Ya no es lo mismo. Y sin embaro esas tres paredes huecas delatan a su autor, con su huella inconfundible en el tratamiento no solo del granito sino en los vanos.

   Triste presente para un elemento señero de uno de los metropolitanos más antiguos de mundo. O Porríño tendría que establecer una política cultural de mayor envergadura que le permitiese dar a conocer mejor el legado de Antonio Palacios. En las oficinas del Círculo Recreativo se conservan varios proyectos del arquitecto, tienen un tesoro que está siendo víctima de la humedad. Si O Porriño es hoy algo, se lo debe y mucho a la obra de Antonio Palacios, que timbró la villa con algunos edificios sobresalientes, como el del Concello y la farmacia del hermano de Palacios. O la Fonte do Cristo. Y el templete del Metro de Madrid. Se espera algo más de creatividad turística y cultural.

Aspecto de la fachada que en Madrid daba al norte (Gran Vía), para tomar los ascensores y descender a los andenes. FOTO: J.M.G.
Aspecto de la fachada que en Madrid daba al norte (Gran Vía), para tomar los ascensores y descender a los andenes. FOTO: J.M.G.

   El templete va seguido del sepulcro de Antonio Palacios, a pocos metros, en el cementerio, cuyo cuerpo descansa bajo una roca del país en la que está grabado su nombre y profesión.

-Las imágenes históricas que ilustran este texto se contienen en el catálogo Antonio Palacios, constructor de Madrid, Madrid, Ministerio de Cultura, Educación y Ciencia, Círculo de Bellas Artes, 2001.

Publicado elArquitecturaMadridMetroO Porriño

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *