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OPINIÓN. Cuando se protesta con razón en el Cunqueiro

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JESÚS MANUEL GARCÍA

Cuando se protesta con razón, con rigor y con persistencia, la verdad acaba por salir a flote. Es realente una gran noticia que por fin el Sergas haya decidido cambiar de empresa para atender la alimentación de los pacientes en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Cuando se protesta con causa, da igual que se moleste una empresa, da igual que se retuerza una institución y más si es pública. Porque la verdad acaba por salir. Y ha salido. O mejor, estaba ahí pero ha costado reconocerla y aceptarla. Después de tantos despropósitos por fin la Xunta ha visto, se ha convencido de que no se puede continuar maltratando a los pacientes ingresados con los menús que se vienen sirviendo desde la inauguración del HAC.

No era para menos. Desde entonces hemos visto platos realmente vomitivos con los alimentos mal presentados y en ocasiones pareciendo otra cosa. Menús fríos, yogures calientes. Y el colmo de los colmos, la presencia famosa de un gusano en un plato. Y aún otro más recientemente.

Desde apenas hace un año, ha habido pacientes o familiares de estos que han bajado las bandejas al mostrador de quejas, que han dejado las bandejas en la habitación tal cual a la espera de ser recogidas sin apenas abrirlas y mucho menos degustar su contenido por el mal olor que desprendía. Ha habido familiares que han acudido una y otra vez a la cafetería para poder comprar alimentos para el paciente porque no podía con la comida hospitalaria. Esto que parece tan rocambolesco e inconcebible en un hospital moderno y serio es solo una parte de tan dura verdad. Políticos hubo que quisieron acallar las voces de alarma ante esta situación y se llegó a decir que todo era leyenda urbana. Lo dijo la gerencia, lo dijo también el PP en el Concello de Vigo y lo airearon todos los que tenían que hacerlo. Hasta un medio informativo de Madrid con delegación en Galicia tuvo la iniciativa de publicar una información en la que sostenía que era un bulo montado por elementos oponentes el último caso del gusano en un menú de un paciente, que fue publicado en las redes y que el simple y modesto hecho de dedicarle un espacio en esta web hizo que en un solo día lo vieran cerca de 20.000 lectores en toda España. Ese medio madrileño quiso sostener que un grupo de trabajadores del hospital había hecho creer el hallazgo de un gusano en un plato. Pero la noticia del rotativo no podía ser creíble pues adornaba demasiado la historia dando voz al enfermo acompañante de habitación y a la camarera, como si se tratase, en este caso interesado sí, de lo que no es el HAC, un hotel. La verdad sale siempre, más tarde o más temprano y pone a cada uno en su sitio.

La Xunta ha dado por fin crédito a la desfeita que se venía produciendo en el hospital vigués. Había y hay, por supuesto, ciudadanos que han ingresado o están ingresados y dijeron y mantienen que han comido y cenado, o que comen y cenan bien en el HAC. Pero son muchos los que se han ido del Cunqueiro tristes por cómo estaba el servicio de alimentación; otros ya no están aquí para contarlo, yéndose a la tumba con la esperanza, como es el caso de una mujer, de que el gusano inoportuno que protagonizaba su cuchara y la queja que provocó, tuviese una respuesta. Esta se hizo de rogar y viene ahora cual cascada, llevándose por delante a la firma actual. Solo queda esperar que con la nueva sociedad que entrará en julio a servir los menús a pacientes, no pase ni lo más mínimo de lo que hasta ahora se lleva vivido en este aspecto en el primer año de rodaje del Cunqueiro. Un servicio público, sea el que sea, tiene que ser riguroso, funcionar bien, trátese de la educación, de la sanidad… Servicios imprescindibles en una sociedad moderna que deben estar a la altura, sin recortes. Han de proporcionar buen servicio al usuario siempre, porque para eso los paga. Nos alegra el cambio en el Cunqueiro, pero es alegría contenida pues mayor resulta la tristeza de ver caras de pacientes desilusionados cada vez que les llegaba la bandeja. Cuando todo esto no tenía ni tiene que ocurrir. Al hospital van, vamos ciudadanos, personas, seres humanos. Gente doliente, que padece, sufre, ama, es amada y debe recibir la mejor atención en todos los sentidos. Cuestión innegociable.

Published inOpiniónSanidadVigo

Un comentario

  1. Tony Tony

    “Arcasa presta servicio en hospitales como el Vall d’Hebrón, el Santa Creu i Sant Pau o el Joan XXIII, todos catalanes.”
    “La comida se enfría a 4° y pasa 1ó 2 días así hasta que se recalienta ”

    Pero… ¿Es que no hay ninguna empresa gallega que gestione el servicio desde aquí cerca? ¿Nos tenemos que ir a 1000 km? ¿No resultaría más saludable y barato que el propio SERGAS tenga su propia cocina con una calidad supervisada por el propio servicio de nutrición y endocrinología?

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