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OPINIÓN. Un Vigo de preguntas

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JESÚS MANUEL GARCÍA

Este lunes 14 de marzo dejó en Vigo un doblete protagonizado por las ministras en funciones de Empleo, Fátima Báñez y Fomento, Ana Pastor. Se le dio luz verde a la cesión de la torre del Xeral para ubicar la Cidade da Xustiza y fue colocada la primera piedra del edificio de la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social de Pontevedra, cuya sede está en la ciudad olívica. Pero son varias las preguntas que surgen en la ciudadanía: ¿Por qué ahora sí vale la vieja torre icónica del Xeral para ubicar una administración fundamental como la judicial? ¿Por qué antes no servía para nada, afectada como decían de aluminosis? ¿Por qué ahora se puede recuperar felizmente, para un nuevo uso? ¿Por qué no le valió a la TGSS para centralizar ahí todos sus departamentos provinciales que pululan por la urbe viguesa? ¿Por qué hay que gastar millones de euros en nuevos edificios cuando con alguno de los que posee en Vigo podría arreglar? ¿Quién es la eminencia en protocolo que esta mañana provocó que se produjera un roce bochornoso al colocarse la primera piedra de tan superfluo edificio en el solar de la vieja Metalúrgica? ¿Por qué no se bordó la organización del acto de modo que cada cual ocupase su lugar sin dar pie a escenas bochornosas como las que hemos visto en vídeo por doquier? ¿Qué servicio de protocolo tienen en el Ministerio de Empleo y Seguridad Social? ¿Dónde quedan las formas, en general? ¿Por qué si hay tanto dinero para edificios de dudosa necesidad no se invierte, ya puestos, en mejorar la sanidad precisamente de Vigo? ¿Por qué a los políticos les gusta ser protagonistas, salir en la foto y ofrecer discursos que, con la lógica en la mano y un buen análisis, se pueden desmontar? ¿Por qué están más pendientes de lo menos importante en vez de dar mayor realce al servicio a los ciudadanos?

Vamos a ver. Está bien que Vigo tenga su Cidade da Xustiza. Bien está darle uso a la torre del Xeral. Ya es un logro que la ciudad más populosa de la provincia, sin ser capital de la misma,  tenga, entre otras, la sede provincial de la TGSS. Y está bien que se cuiden todos los barrios de la ciudad y dar vida a todos. Pero cuando se trata de racionalizar el gasto público, no estaría de más que las lumbreras de los departamentos correspondientes pensasen mejor en cómo invertirlo. Hoy hemos asistido a un acto electoralista, propagandista. Bañez no se cortó en decir que hay más pensionistas ahora pero lo dijo de tal modo que parece que es un logro de su gobierno ¡que la gente envejezca! Los datos que dio tienen fácil rebate a juzgar por profesionales de su propio ministerio, no te lo pierdas.

Al final la imagen de esas dos noticias de hoy se reducen en la memoria colectiva al protocolo del acto en García Barbón. Bochornoso, insistimos, por deficiente organización a lo que se suma un no saber estar que se podría haber evitado. ¿Qué hará la TGSS con tantos inmuebles como tiene en Vigo? ¿Los venderá y pagará la millonada de García Barbón? Pobres materiales nobles de la sede actual, pobres maderas, alfombras carísimas, tanto gasto y algún capricho para desmontar y desalojar en favor de un gran edificio nuevo cuando cada vez se privatiza más trabajo. Hace unos años, la TGSS adquirió unos terrenos junto a la Avenida de Madrid para su nueva sede. Cambió de criterio y compró los terrenos de la Metalúrgica en asociación con alguna otra firma. Esto significa que si se quiere, se pueden cambiar las cosas con voluntad de entendimiento entre las administraciones. Ejemplo de lo contrario lo tenemos mismamente en Vigo, con el antiguo edificio del Instituto Nacional de Previsión (INP), que más tarde fue la Tesorería de la Seguridad Social, y que por falta de entendimiento entre el Gobierno central, de un partido, y la Xunta, de otro, quedó literalmente cegado por la sede del Sergas. El viejo edificio de piedra está hoy en medio de un patio de manzana al cual se accede por el garaje del Sergas. La maleza y las ratas son sus mejores aliadas. Una prueba más de la ligereza y descaro con el que se maneja el gasto del dinero de todos. Luego surgen manifestaciones de ciudadanos sin banderas sindicales ni políticas, como la del domingo en el Meixoeiro, que dejan pasmados a los políticos porque aunque pretendan ignorarlo ven que algo se está moviendo en la ciudad y no lo controlan.

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