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OPINIÓN. Álvaro Cunqueiro público; Álvaro Cunqueiro privado

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JESÚS MANUEL GARCÍA

Hace unos pocos días hemos leído en Vigoalminuto y en otros medios cómo la plataforma SOS Sanidade Púlica lanzó la alerta de que quien en realidad lleva la voz cantante en el nuevo hospital de Vigo, Álvaro Cunqueiro, es la empresa concesionaria. Dicen que todo indica que tanto el Sergas como el gerente estarían siguiendo órdenes de la empresa privada. Pues mire usted, a estas alturas, ya no se sabe qué pensar en relación con el microuniverso Cunqueiro, el de Beade, no el gran escritor mindoniense, por supuesto. Ya sabemos que en este HAC hay dos cabezas, la privada de la empresa, y la pública, del Sergas. Si lo que desconfían los de SOS Sanidade Pública es cierto al cien por cien, estaremos ante una grave situación de la que muchos vigueses parecen no tener duda cuando señalan que Vigo tiene un hospital privado enorme en Beade. Y aún siendo enorme, no es suficiente. Claro que algunos prefieren considerarlo un gran centro comercial. Son dos mundos paralelos y muy distintos: el de la arquitecura del sitio, y el de los profesionales. En el HAC hay muy buenos galenos y enfermeras y celadores y demás trabajadores del mundo apasionante de la salud. Claro que sí. Quien lo dude no sabe en qué mundo está. De hecho, gracias a la gran mayoría de todos ellos esa cosa tan lastimosa del modus operandi del traslado del pasado verano no se convirtió en una hecatombre. Y ya le llegó bien. Pero la gran profesionalisdad de quienes allí trabajan choca con el escenario en el que actúan: las estancias de la empresa Acciona. Cada vez que hay que hacer algo en el edificio se depende de lo que diga la empresa privada. Hasta para abrir ventanas. Lo privado sale carísimo y más cuando no funciona como debe: comidas realmente “llamativas” para protesta de los pacientes; lencería que se recibe al tuntún, como salga, y otras cosas, algunas de las que parece se están dando ahora cuenta de que el diseño original de este hospital, que ya poco se parece al proyecto primario que era mejor para Vigo, necesita reformas de reubicación de ciertos servicios por distantes. Quiera o no la Xunta, en Vigo, con este experimento sanitario, está dando signos de que algo se estuvo y sigue cociendo en el sentido de favorecer a la sanidad privada. Véase, sin ir más lejos, el caso del Meixoeiro. En este rosario sanitario que viene caliente desde hace ya muchos meses ha habido capítulos excedentes en escándalo, con cierta contratación unipersonal ya pasada and so on. Feijoo y su equipo se han prodigado en decir por activa y por pasiva que el Álvaro Cunqueiro es un hospital público. Pero una cosa es decir y otra convencer y ser creíble. Insistimos, como la alarma dada por la mencionada plataforma sea tal y como ella expone, entonces deberían, al igual que si de fichas del dominó se tratase, caer de sus puestos en cascada todos los responsables de ese fregado sin excepción. Hay ciertos experimentos que pueden salir muy caros y empañar cualquier paisaje electoral. ¿Tiene Vigo solucionado el problema de las necesidades hospitalarias con el panorama actual? ¿Lo que tiene ahora es suficiente para la urbe y su área sanitaria, la más poblada de Galicia? Ah, es problema que radica en el universo de la prensa. Ya, como todo. En la mayoría de los casos en este asunto de Vigo la prensa, afortunadamente, ha ido, va por delante. Cosa distinta es la propaganda. Ya saben.

Published inOpiniónSanidadVigo

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