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OPINIÓN. Deficiente comunicación de partido con el HAC de fondo

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JESÚS MANUEL GARCÍA

Una cosa son los problemas que hay en el hospital Álvaro Cunqueiro, varios debidos a un traslado apresurado, otros  fruto de la “calidad” de la infraestructura, o los derivados de la falta de material y deficiencias de organización. Y otra, que sean problemas inventados. Son, desgraciadamente, una realidad. El estado de la comida, tampoco es ficción, su mala preparación, decimos, en más de uno, dos, tres, diez, veintiún… casos. Hubo quien recibió como menú una hamburguesa verdosa, y no era vegetal precisamente. Y por si fuera poco, la voz de alarma salta a cualquier hora. Ello obliga, como sucedió, a desconectar a los pacientes que están enganchados mediante vía al suero y al tratamiento de quimioterapia, ante la señal de evacuación, por lo que pudiera pasar, con el trastorno de tiempo que ello conlleva. En otra planta, en plena madrugada, la mayoría de los enfermos que se podían levantar se reunieron en la sala de estar, donde hay una puerta de salida de emergencia. No es una broma ni un cuento chino. Las enfermeras de guardia no sabían qué estaba pasando y por sorpresa vieron a sus pacientes reunidos en la sala del fondo. Todo esto claro que no gusta a los políticos responsables del proyecto sanitario. Se supone que intentarán arreglarlos, pero no se pueden esconder ya que estamos ante un hospital ejecutado con dinero público, de todos.

 Desde el PP se han cometido ciertas imprudencias que se revuelven contra quien las defiende. ¡Ay la dichosa falta de buena comunicación! Ya lo dijo hace unos días su responsable de comunicación digital en Galicia. La primera imprudencia, la de la portavoz municipal en Vigo, Elena Muñoz, cuando dijo que las protestas del HAC y sus problemas eran patrañas. Tan patrañas eran que acabó defenestrada, a los pocos días, la mismísima conselleira de Sanidade. Entre dimes y diretes, PP por un lado, alcalde del PSOE por otro and others, se armó más polémica. Del alcalde se dice, dicen en la calle, que no debe de saber mucho del hospital, y que están jugando un pulso en asuntos como el aparcamiento. Así se las gasta la política, de un lado y del otro.

Volviendo al PP, los de Redondela ni cortos ni perezosos presumieron de la visita guiada que les hicieron hace unos días por el nuevo hospital de la ciudad olívica. Y regresaron a casa fascinados con aquellos pasillos, con aquellas salas vacías dotadas de tecnología. En su perfil de Facebook lo contaron diciendo que las infraestructuras son lo mejor, de lo más avanzado, y que todas sus dudas quedaron disipadas pues, según ellos, la dirección está poniendo interés en solucionar todo desaguisado. Añadieron que ya no es menester preocuparse por supuestos problemas en el HAC. Así de disciplinados son. A ese comentario respondieron enfermeras del hospital, pacientes, familiares de pacientes, celadores… Les dijeron que esos concejales solo vieron lo bonito, la fachada que es todo el edificio, pero ni vieron ni vivieron problema alguno porque en esa visita no se los iban a mostrar los guías. Los trabajadores les facilitaron una retahíla de cosas feas que suceden cada día en ese gran edificio.

Entre ese volumen de defectos puede citarse el de varios servicios o aseos de habitaciones de enfermos. Si un paciente entra y cierra la puerta con el pestillo de seguridad, en caso de ocurrirle algo estando allí metido sin poder alcanzar el pestillo, desde el otro lado de la puerta no se puede abrir salvo que se esta se eche abajo. En el habitáculo del aseo hay un botón rojo colgante que pene de un cable que viene de la zona más alta de la pared. Si alguien está usando el baño y se encuentra mal, agarra el botón y tira de él para que suene una alarma. Para desconectarla hay que tocar un botón que está más cerca del techo que de la mitad de la pared. Tienen que venir a desconectarlo desde el control de enfermería, con la consiguiente pérdida de tiempo. Para tocar ese botón que apague el ruido más de una persona necesitará una silla. Tan pronto como se acciona la ducha, el agua, en vez de concentrarse alrededor del sumidero —el propio plato de la ducha es el suelo del aseo– en no pocas habitaciones se expande hacia la puerta, por lo que algún paciente tiene que poner sábanas o toallas en el suelo que hagan de dique.

Ya hemos dicho que quienes mejor conocen el hospital son el personal de enfermería y los celadores. El colmo del rebusque lo puso otra concejala el PP en Vigo, Elena González Sánchez, cuando hace tan solo unos días colgó en su Twitter una foto de la zona de consultas donde se halla el mostrador de la polémica cola de citas. No se veía fila alguna, apenas había gente. Y la autora de la foto presumía de que se acabaron las colas. Craso error, pues no se percató de que, al fondo del mostrador, en la pared, hay un reloj cuyas agujas estaban marcando las 08.45 horas. Es, ciertamente, un momento de tranquilidad porque las colas se siguen produciendo avanzada la mañana, como hemos podido observar también esta última semana. Se cae el mensaje que intentaba transmitir la concejala. Sabemos o queremos pensar que el Sergas está intentando poner este asunto al día, aludiendo a ajustes que se producen después del traslado de centros. Pero de eso a que de repente hayan desaparecido las colas… A la concejala le gusta que no las haya, como al resto de mortales, en eso ella no es ninguna excepción, pero cada cosa a su tiempo. No por mucho madrugar en las redes, amanece más temprano. Ni podemos tragar ruedas de molino tampoco.

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